Debe mencionarse entre las figuras que llegaron al Nuevo Mundo procedentes de
Salamanca a Fray Juan Solano, alumno de Vitoria, que fue catedrático en el colegio de
San Esteban de Salamanca, obispo del Cuzco, y a quien se debe la conservación de uno
de los mejores manuscritos de Vitoria.
En términos generales, los dominicos en América fueron influenciados por las
discusiones ideológicas que afectaron con un toque renovador humanista el pensamiento
en la Península durante la segunda mitad del siglo XVI, pero su mérito mayor lo
constituye, como hemos visto, el haber asumido la defensa del natural americano. Fray
Domingo de Santo Tomás, que fue provincial de la orden dominica en el Perú, participó de
30 Las fuentes consultadas, en lo que respecta a escuelas filosóficas que se presentarán a continuación,
son: Esteve Barba, Francisco. Ob. cit.; Barreda Laos, Felipe. Vida intelectual del virreinato del Perú. 3ª.
ed. Lima, Imprenta de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, 1964. 293 p.; Mejía Valera,
Manuel. Fuentes para la historia de la filosofía en el Perú. Lima, Imprenta de la Universidad Mayor de San
Marcos, 1963. 203 p.; Rivara de Tuesta, María Luisa. José de Acosta, un humanista reformista. Lima,
Imprenta Editorial Universo, 1970. 147 p.; Salazar Bondy, Augusto. La filosofía en el Perú. Lima, Ed.
Universo, 1967. 129 p.; Torres Saldamando, Enrique. Bibliografías de los antiguos jesuitas del Perú.
Lima, Imprenta Liberal, 1882.; Vargas Ugarte, Rubén S.J. Los jesuitas del Perú (1568-1767). Lima,
MCMXLI.
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las opiniones de Bartolomé de Las Casas y sostuvo todas las conclusiones de éste, a
quien comentaba con gran elogio en su cátedra de teología en la Universidad de San
Marcos. En 1637 obtienen los dominicos la cátedra de prima de teología moral; en 1643 la
cátedra de prima de teología, dedicada a la doctrina de Santo Tomás, y en 1695 la de
filosofía, dada a Fray Jorge Carrasco hasta su muerte.
Rafael de Segura, Juan de Lorenzana, Cipriano de Medina, Luis de Bilbao,
sacerdotes dominicos, fueron los que en la cátedra de prima de teología de San Marcos
se distinguieron por el entusiasmo con que explicaban las doctrinas de Santo Tomás. La
misma dirección tomística prevaleció en la cátedra de vísperas de teología que regentaron
sucesivamente los dominicos Cristóbal Narváez, Salvador Rivera y Francisco de Huerta.
Los mercedarios en el siglo XVI eran adeptos a la filosofía aristotélica y a las
doctrinas de Santo Tomás. En el Perú Fray Nicolás de Ovalle, provincial de la orden que
había hecho estudios en Salamanca, fue nombrado por la Universidad, en pública
aclamación, catedrático de prima de teología. Fue discípulo del notable teólogo Francisco
Zumel y explicaba el comentario de Santo Tomás siguiendo la obra de su maestro.
La influencia de Aristóteles se revela en la orden en las obras de Fray Gerónimo
Pérez, que fue catedrático de filosofía y teología en la Universidad de Valencia. Escribió
mucho sobre Aristóteles e imprimió un tratado en que se ocupaba de la primera parte de
Santo Tomás.
Francisco de Borja lo llamó, en mérito a sus notables conocimientos, para que
enseñara teología a él y a los alumnos del colegio jesuita en Gandia (Valencia). Este fue
el punto de contacto intelectual que permitiría posteriormente a los jesuitas la formulación
de sus doctrinas teológicas en cátedras y púlpitos.
Fray Juan García, mercedario, que fue decano de la facultad de teología en San
Marcos, inspiraba igualmente sus lecciones en las obras de Fray Gerónimo Pérez.
Francisco de la Cruz (Granada 159?-Potosí 1660) fue profesor de teología. En
1636 publica PropositTheologica.io
martes, 7 de agosto de 2007
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