martes, 7 de agosto de 2007

Franciscanos

En 1610 se imprime en Lima la primera obra de carácter filosófico, que fue muy
bien recibida en Europa, el tratado Commentarii ac quaestiones in universam Aristotelis ac
subtilissimi doctoris Ihoannis Duns Scoti logicam, por el padre Fray Gerónimo de Valera,
natural de Chachapoyas31.
A principios del siglo XVII se daba en Lima un intenso movimiento cultural. De las
cátedras de filosofía que a la sazón se profesaban en San Marcos –sin contar las de los
colegios de las diversas congregaciones religiosas en Lima– una de ellas era regentada
por Alonso Briceño (1590-1668), franciscano, natural de Santiago de Chile, profesor
también en Santiago de Chile y en Caracas, y luego en París, Roma y Salamanca. Su
obra Celebrioris de vita et doctrina Joannis Dunsii Scoti, comunica a la doctrina de la
haecceidad, que en Duns Escoto designa el principio de individuación, un sentido con
cierto sabor existencialista. El principio de la individuación no es la materia signada
determinada por la cantidad, como ocurre con Santo Tomás, sino la unidad individual,
singular, la que tiene cada ser por sí mismo, aquí, ahora. Mas da un paso adelante, al
fundar a la manera de San Agustín tal principio en la experiencia interna del hombre, y
puesto en marcha este método metafísico, llamado así, el de la experiencia interna,
recorre todos los clásicos problemas filosóficos. Termina, apoyado en un mitigado
voluntarismo, por separar la filosofía de la teología, de radical manera.
Fray Alonso Briceño es uno de los más vigorosos entendimientos del Nuevo
Mundo. Como representante del escotismo su doctrina asumió en América el tono
polémico que presentaba en Europa, dando la lucha en dos frentes: el tomismo,
31 En carta del Arzobispo de Lima al Consejo de Indias se dice: “Su abuela por parte de madre fue india”.
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representado por los dominicos y la doctrina suareciana, mantenida por la orden de los
jesuitas.
La misma tendencia escotista representó el franciscano Juan del Campo, que fue
provincial de la orden en el Perú. Fue sabio maestro e insigne dialéctico32. Fray Lucas de
Cuenca “el profético” y Fray Benito Huertas “el milagroso”, ambos franciscanos,
permanecieron fieles a la doctrina escotista, y sintieron los arrebatos místicos de Juan de
Fidanza; el gran meditador San Buenaventura.
Fray Diego de Córdova y Salinas escribió la Crónica de la religiosísima provincia
de los doce apóstoles, Lima, 1651.
La orden poseyó desde 1701 la cátedra de prima del doctor Scoto y desde 1724 la
de vísperas.

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